Chelva, la olla y la garrafa de Vicente
Lunes, llueve desde ayer por la manana y la Forty no sale del garaje hasta que escampe, asi que os cuento lo del sabado, que se lo debo a Vicente.El plan lo puso el: Chelva, comer alli y volver por la tarde. Setenta kilometros de ida, otros tantos de vuelta, los cuatro de siempre. Yo hice la cuenta de siempre: lleno en Valencia antes de salir, lleno otra vez en Chelva despues de comer, y nadie tiene que sacar el tema. Vicente, por si acaso, se trajo la mochila. No pregunte que llevaba dentro porque ya lo sabia.Salimos a las diez por la pista de Ademuz, que el sabado por la manana va casi vacia. Hasta Lliria es autovia y aburre, pero pasado Casinos la carretera empieza a subir y a dar curvas, y despues de Losa del Obispo ya estas en otro sitio: pinos, barrancos, pueblos colgados de la lader...